Duele amar y luego olvidar



“After she left, Ray let himself go.”
Ray in Reverse – Daniel Wallace


Después de meses de amor, el desenlace llegó 
en un restaurante vacío sin nadie comiendo;
Sentados en la esquina, consumimos un trago…
Disimulando la presión y evitando el dolor,
contamos lentamente los eternos segundos:
Más motivos existen para concluirlo todo
que excusas para seguir juntos… y lo sabemos.
Bastante decimos sin siquiera abrir los labios
¡No me pidas que evite que tus ojos lloren!

Pasan de las tres de la madrugada y yo sin sueño,
y este es una costumbre que no he podido cambiar,
eres mi única compañía y me haces sentir solo:
Mis manos tan cerca de tu rostro, sin poderte acariciar;
mis labios tan próximos a tus labios, sin poderte besar;
mis ojos enfocados en tus ojos, evitando llorar;
tu silencio es ruidosamente dulce que se puede escuchar…

Te levantas y con tanto dolor te despides llorando,
comienza la lluvia en mis ojos, ya no te volveré a ver.
Te seguiré amando con prudencia por un tiempo, un periodo,
pero jamás de ti, mientras respire, me podré olvidar…

Deambulando por la calle te intento llamar,
te llamo del celular pero pierdo la señal,
la batería está sucumbiendo como la noche.
Luego encuentro desesperado un teléfono público
y utilizando mis últimos míseros centavos,
llamo y me llevas directamente al buzón de voz:
Con el corazón roto y sin un vil centavo,
sé que no me retornarás la llamada…
Ya nada importa, ya que por la madrugada
estaré en Michoacán o un lugar así…

La oscura noche se va aclarando,
como el obvio final de esta historia…
La luna se va perdiendo en la claridad del día.
La luna también está sufriendo,
los dos estamos rogando por el amanecer,
rogando por desaparecer…

Llego al aeropuerto con poco equipaje en mano,
evitando mirar atrás para evitar el llanto,
¿cómo puedo huir tan lejos de aquí, si lo que tanto
quiero no lo llevaré conmigo? El amor fue en vano…

Y me pregunto desesperadamente:
¿Dolerá más amarte que morir?
Si hasta el día de hoy duele a muerte amarte,
¿Acaso un día lograré olvidarte?
¡Contigo aprendí lo que era vivir!

Los bellos recuerdos que en mi corazón quedan,
ahora son los que poco a poco me envenenan,
ya lo siento en mis pulmones:
Ahora doy mi último gran suspiro
y sonriendo dejo de respirar…


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: Josh91

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Amarga noche


Que preciosa es la tarde:
las nubes pasean en control,
mientras sobre las olas arde
el inmenso calor del inerte sol…

Cubierta en nítidos velos
de superficiales hules,
aunque siendo reina de los cielos,
se muestra llena de celos
entre sus pliegues azules…

Y en sus mejillas rosadas
que más hermosura le dan,
a la par que retratadas
sus ansias enamoradas,
se ven su tristeza y su afán...

¿Por qué, si llena de amor
ella pasó el día entero
esperando su fervor,
el Sol paga su amor sincero
con su abandono traidor?

¿Qué amor más rico y suave
puede en el universo encontrar?
Ella enamorarlo sabe
con la misteriosa llave
que tranquiliza las olas del mar…

Ella el perfume le ofrece
de las delicadas flores,
qué cuyo aroma parece,
la declaración de sus amores…

Ella le brinda ternura,
soledad, felicidad, y ruego;
mientras esa llama de ventura
que hace arder el virtuoso fuego
de una pasión dulce y pura...

¡Claro… pero el sol negativo
lento se aleja, se va muy lejos,
cargando orgulloso el atractivo
dorado de sus ardientes reflejos!

Al suspiro afectuoso y triste
de la Tarde no responde:
Ella el desprecio no resiste
y, al ver que el traidor se esconde,
de negra armadura se viste...

Borran en la playa armoniosa
de los recuerdos las huellas:
¡La luz se oculta temerosa
y la rechazada diosa,
llora lágrimas de estrellas!

¡Pero, por ver el encanto
del que amargó su fortuna,
abre, entre su negro manto,
su pupila, donde aparece la luna!

(Santa Ana, CA - Octobre de 2009)

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