Tus desdenes


En el fondo de mi pensamiento
cuando duermo, siento como de tu flor
llega su dulce fragancia al aliento
de mi alma, contagiándola de amor…

¡En los ojos tuyos, mi ángel risueño,
nunca de la noche me falta la luz;
con tu imagen llenas mi inquieto sueño
y siempre me sueño clavado en tu cruz!

Somos la guerra, mi musa hermosa,
del amor que dura y del amor que fue:
¡tú eres una persona muy orgullosa
y yo mentiroso no soy y olvidar no sé!

¡Tú eres como el ave que en la noche fría, 
contra el viento, abrigo le pidió a un servidor, 
y que luego huyó a las luces del naciente día, 
olvidando al nido que le dio calor! 

¡Yo soy el engaño, que por amorío, 
prestó a la mujer su abrigada paz, 
y ahora sanando triste en mi nido frío, 
sueño con el ave que voló fugaz!

Ni por más que agites las alas que tienes,
mi apasionado incendio nunca apagarás;
¡cuanto más violentos soplen tus desdenes,
mis anhelados deseos crecerán más!


© Elvis Dino Esquivel

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