Sueño tonto

(A Gabriela Bucio)

I

Creo estar enamorado de mi sueño:
No hay duda alguna en el anhelo flotante
de mi inocente amor. Mi sueño es tan tonto
que en su profundidad se imagina tu diseño
de perplejidad misteriosa y fascinante,
sin embargo el caluroso viento de la realidad afronto
y me rompe el sueño, regresándome a esta realidad distante

No soy aquel hombre que se enamora
de la figura perfecta: Sólo soy un fantasma
que tras otro fantasma va, como la aurora
tras la noche pasajera, que huye al beso
deseoso del sol. Este sueño me entusiasma,
con tal de verte un instante, a dormir en exceso...

II

Ya que es tonto mi sueño, en el entrego
todo mi cariño, porque lentamente destila
de un corazón que quedo ciego,
la contaminación de su pupila…

Despierto, sufro y gozo: mi padecimiento
es como el de la flor que, al fin cortada,
expulsa sus aromas al voluble viento
y se muere en las caricias de la nada...

No adoro de la mujer sólo su anatomía,
porque la apariencia a la mente descontrola:
La materia sin alma está vacía;
y el alma sin materia sobrevive sola...

En mi sueño viajo por el mundo como loco,
buscando a una mujer que nunca encuentro;
Siento que el mundo real es poco,
ya que busco lo que añoro aquí adentro...

III

Ya sin odio ni amor, me siento perdido,
la sonrisa borrada, y seco el llanto,
una rosa en su recuerdo planto
y prosigo mi sueño ininterrumpido...

¿Para qué despertar? Ya el sueño
se olvidó de toda la realidad;
Quien mejor que yo para ser el dueño
de todo lo que te cause felicidad...

Pero cansado ya de este sueño tonto,
donde jamás te llego a ver;
ahora te quiero dejar saber
que espero que nos veamos muy pronto...

(Lisboa, Portugal – Noviembre de 2006)

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