El ocaso de Lauriane



En la última alborada autumnal, Lauriane subyugó la modorra y al fin logró abrir sus fatigados ojos tras un sueño que involucraba deidades teniendo orgías en un laberinto. Sintió vida en su abdomen, el cual tocó y arrulló suavemente como si se tratara de un delicado terciopelo y vociferó aterrada, “¡Dios sacro-santísimo, estoy embarazada! ¿Quién podrá ser el padre?” Sucesivamente sería de nueva cuenta víctima del sueño, más por el desasosiego que por el cansancio de la carne: Lauriane era virgen, atea e indiferente al conocimiento. Aquel día durmió hasta el ocaso.

A Thierry Zenon


© Elvis Dino Esquivel
(Madrid, España - Octubre de 2012)

Imagen: Jeanloup Sieff

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Un recuerdo que dura



Y no es verdad, dolor, yo te conozco,
tú eres nostalgia de la vida buena
y soledad de corazón sombrío,
de barco sin naufragio y sin estrella.
—Antonio Machado

Pasó el tiempo de alegrías y de gloria
como una nube que lluvia carga.
Y, en el presente de mi pobre historia,
los recuerdos que guarda mi memoria
tan sólo glorifican la verdad amarga…

Las memorias, como fantasmales visiones
que suaves luces de placer derraman,
son la fuente de las inspiraciones,
que escriben sin cesar los corazones
que se buscan, se atraen y se aman...

Y al cruzar escondidas por mi mente
esas sombras misteriosas del pasado,
¡cuántas veces tu nombre dulcemente,
como la compañía de un alma ausente,
increíble consuelo a mi tristeza le ha dado!

¡Para mí, tu memoria es lo que al día 
la luz solar que de sus rayos lo baña!
Quererte y recordarte es mi alegría, 
pues me une a ti la deliciosa simpatía:
¡porque la amistad del alma jamás engaña! 

Como una estrella, tu nombre es en la historia
de mi humilde e infortunada vida;
y con su luz deleita la memoria
de aquel tiempo en que deseando gloria,
tan solo tu amistad no vi perdida…

Como mi ángel guardián, siempre tuviste
en tus suaves labios algún consuelo; 
y al observarme pensativo y triste,
cuando mi escrituras se dirigían al cielo,
tu positividad con mi pesimismo siempre uniste…

¡Por eso con toda el alma te bendigo, 
estrella de mi bien, consuelo de mi llanto! 
¡Por eso sin cesar sueño contigo 
y grata y pura tu memoria abrigo
en mi fiel corazón que te ama tanto! 

No todo muere en esta tierra ingrata,
donde las horas que se viven se cuentan
por los sueños que la tristeza nos arrebata:
¡las ilusiones que el dolor nos mata,
como en su cielo, en la memoria alientan!

El recuerdo es la semilla de la vida
cuando uno perdido avanza;
cuando se llora la ilusión perdida,
en nuestro corazón con dolor se anida
la difunta indiferencia de la esperanza...

Las agradables ilusiones ya pasadas,
como en un santuario, en mi memoria viven:
queridas siempre y siempre adoradas,
¡mi recuerdo es el cofre en que –guardadas
sus cenizas de amor– devoción siempre reciben!


© Elvis Dino Esquivel


Imagen: The Siren Sound

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Duele amar y luego olvidar



“After she left, Ray let himself go.”
Ray in Reverse – Daniel Wallace


Después de meses de amor, el desenlace llegó 
en un restaurante vacío sin nadie comiendo;
sentados en la esquina, consumimos un trago.
Disimulando la presión y evitando el dolor,
contamos lentamente los eternos segundos,
más motivos existen para concluirlo todo
que excusas para seguir juntos… y lo sabemos.
Bastante decimos sin siquiera abrir los labios
¡no me pidas que evite que tus ojos lloren!

Pasan de las tres de la madrugada y yo sin sueño,
y este es una costumbre que no he podido cambiar,
eres mi única compañía y me haces sentir solo:
mis manos tan cerca de tu rostro, sin poderte acariciar;
mis labios tan próximos a tus labios, sin poderte besar;
mis ojos enfocados en tus ojos, evitando llorar;
tu silencio es ruidosamente dulce que se puede escuchar…

Te levantas y con tanto dolor te despides llorando,
comienza la lluvia en mis ojos, ya no te volveré a ver.
Te seguiré amando con prudencia por un tiempo, un periodo,
pero jamás de ti, mientras respire, me podré olvidar…

Deambulando por la calle te intento llamar,
te llamo del celular pero pierdo la señal,
la batería está sucumbiendo como la noche.
Luego encuentro desesperado un teléfono público
y utilizando mis últimos míseros centavos,
llamo y me llevas directamente al buzón de voz:
con el corazón roto y sin un vil centavo,
sé que no me retornarás la llamada.
Ya nada importa, ya que por la madrugada
estaré en Michoacán o un lugar así…

La oscura noche se va aclarando,
como el final de nuestra historia…
la luna se va perdiendo en la claridad del día.
La luna también está sufriendo,
los dos estamos rogando por el amanecer,
rogando por desaparecer…

Llego al aeropuerto con poco equipaje en mano,
evitando mirar atrás para evitar el llanto,
¿cómo puedo fugarme tan lejos, si lo que tanto
quiero no vendrá conmigo? Tanto amor fue en vano…

Me pregunto desesperadamente:
¿dolerá más amarte que morir?
Si hasta el día de hoy duele a muerte amarte,
¿acaso un día lograré olvidarte?
¡Contigo aprendí lo que era vivir!

Los remotos recuerdos que en mi corazón quedan,
ahora son los que poco a poco me envenenan,
ya lo siento en mis pulmones y venas:
ahora doy mi último gran suspiro
y sonriendo dejo de respirar…


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: Josh91

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Amarga noche



Noche, fabricadora de embelecos,
loca, imaginativa, quimerista,
que muestras al que en ti su bien conquista
los montes llanos y los mares secos.
-Lope de Vega: A la noche

Qué preciosa es la tarde: 
las nubes pasean en control,
mientras sobre las olas arde
el inmenso calor del inerte sol…

Cubierta en nítidos velos 
de superficiales hules,
aunque siendo reina de los cielos, 
se muestra llena de celos
entre sus pliegues azules…

Y en sus mejillas rosadas
que más hermosura le dan,
a la par que retratadas
sus ansias enamoradas, 
se ven su tristeza y su afán... 

¿Por qué, si llena de amor
ella pasó el día entero 
esperando su fervor, 
el sol paga su amor sincero
con su abandono traidor? 

¿Qué amor más rico y suave
puede en el universo encontrar?
Ella enamorarlo sabe
con la misteriosa llave
que tranquiliza las olas del mar…

Ella el perfume le ofrece
de las delicadas flores,
qué cuyo aroma parece,
la declaración de sus amores…

Ella le brinda ternura, 
soledad, felicidad y ruego;
mientras esa llama de ventura
que hace arder el virtuoso fuego
de una pasión dulce y pura... 

¡Claro… pero el sol negativo
lento se aleja, se va muy lejos,
cargando orgulloso el atractivo
dorado de sus ardientes reflejos!

Al suspiro afectuoso y triste
de la tarde no responde:
ella el desprecio no resiste
y, al ver que el traidor se esconde,
de negra armadura se viste...

Borran en la playa armoniosa
de los recuerdos las huellas:
¡la luz se oculta temerosa
y la rechazada diosa,
llora lágrimas de estrellas!

¡Pero, por ver el encanto 
del que amargó su fortuna,
abre, entre su negro manto,
su pupila, donde aparece la luna!


© Elvis Dino Esquivel

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En un puerto árabe


A todos los compañeros del Escuadrón de 
Ataque Aéreo 86 (VFA-86) y del portaaviones 
USS Enterprise (CVN 65) con los que combatí
 en el Medio Oriente durante las operaciones 
Libertad Iraquí y Libertad Duradera (Afganistán)

En mi vaso, un colega me sirve el mejor vino
de opacos tonos y de transparente cristal,
el que refleja todos los besos estampados
de los labios de mis más arcaicos quereres…

Arrojo a la arena con el desprecio mío
aquella amarga botella del mejor vino...
¡Sólo quiero tequila! ¡Las piñas de agave
desde tiempos coloniales saben mejor!

¡Sólo quiero pinche tequila! Que a través del vaso
pequeño, universos enteros se ven;
y como el tequila, claros son los ojos
de las irresistibles aguas del golfo de Adén...

Fumo. Los sabores del tabaco árabe
hacen que la hookah calle mi dolor.
Bebo y sonrío; nostálgico y triste
contemplo la arena sin odio ni amor...

Hace mucho calor, es verano. El rifle duerme
sin munición y en un rincón olvidado está...
Tomemos: el rico shot de tequila a las venas
y la flamante sangre más valor nos dará...

¡Maldición! Cuántos pechos brillantes hay en este bar,
cargando victoriosas medallas de falso esplendor.
¡Qué vacíos y tristes se ven los rifles sin cartuchos,
el hookah sin tabaco y los vasos sin alcohol!


© Elvis Dino Esquivel
(Jebel Ali, Emiratos Árabes Unidos – Octubre de 2006)

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El nuevo ángel


A David Paniagua,
Martin Zepeda Camacho,
CPL Michael A. Tirado, USMC,

y Adán J. Ambrosio Islas,
que en paz descansen.

En un segundo y en un instante la vida se pasa:
aquel día cuando iba con destino a casa,
perdí el rumbo y luego me desvié,
con esto el camino al cielo encontré...

Los ángeles me recibieron y me dejaron entrar.
Ya no había frío ni mucho menos dolor;
se sintió como un nuevo despertar,
como el sueño de un hogar
que durará para siempre...

Me convertí en el nuevo ángel,
tal como lo será todo el mundo,
porque todo el mundo vivirá de nuevo.
Estoy en mi nueva piel, seguro en saber
que un día nos volveremos a ver...

Estoy protegido aquí en mis alas
y jamás me olvidaré que lo fuiste todo,
en tu corazón es donde yo siempre he vivido
y todo estará bien, ya que sigues viviendo...

Sólo prométeme que estarás bien,
y que nunca perderás la fe:
¡recuerda que desde aquí
siempre te cuidaré
y de ti jamás me olvidaré!

No me recuerdes llorando,
porque yo te esperaré sonriendo;
no llores porque me fui,
¡sonríe porque un día nos volveremos a ver!


© Elvis Dino Esquivel

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Perderme



Me encanta ir a donde me lleve el viento,
arrastrándome por el mundo...
Me encanta perderme en el cielo,
tocar las estrellas e imaginar que el universo es pequeño...
Pero lo que más me encanta
es perderme en tus ojos e imaginar
que tus ojos se pierden en los míos...


© Elvis Dino Esquivel

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Hacer una diferencia

Un día, durante mi niñez, fui de vacaciones con mi familia a Puerto Vallarta, México. Arribamos en la noche y después de un largo viaje caí fulminado en la cama, sin embargo desperté un par de horas después... el calor costero me impedía dormir, por lo que fui al balcón del cuarto de hotel para refrescarme un poco. Ya en el balcón, observé el cielo estrellado, sin embargo, enfoqué mi mirada en la playa y observé como las olas arrastraban varias estrellas del mar e iban dejándolas esparcidas por toda la playa. Sentí algo dentro de mí que no podía entender en ese momento, por lo que regresé a la cama y me enfoqué a dormir. Esa noche tuve un sueño raro.

Los rayos solares me despertaron y a los pocos minutos de estar despierto, fui corriendo a la playa. Al llegar, mi corazón comenzó a palpitar fuertemente al ver la escena, y ansiosamente comencé a recoger las estrellas del mar y las arrojaba de vuelta al mar. Después, un señor, que no pasaba de los cuarenta años y quien venía caminando, me observó curiosamente, se me acercó y me preguntó: «¿Qué haces arrojando esas estrellas del mar?» le respondí, «¡Las lanzo devuelta al mar!« y el señor me respondió burlándose, «Ja, ja... ¿por qué lo haces?» Guardé silencio por un momento y le respondí agitadamente, «Si se quedan aquí en la arena, el sol las secará y morirán, por eso las estoy lanzando devuelta al mar, ¡yo quiero que vivan!»

Le ganó la seriedad al señor y reflexionó por un momento; impresionado volteó a ver toda la playa y observó muchas de ellas esparcidas por toda la costa, luego tratando de que me tranquilizara, me dijo, «Aquí han de haber decenas y decenas de estrellas del mar, no podrás tu solo salvarlas a todas, con unas pocas que salves, ¿cómo puedes imaginar que puedes hacer diferencia alguna?« Guardé silencio por un momento, tratando de procesar lo que el señor me había dicho, me puse de rodillas y cuidadosamente recogí otra estrella del mar de la arena, di unos pasos adelante y cuidadosamente la lancé hacia una ola. Sonriendo volteé a ver al señor y le dije, «Puede ser que usted tenga mucha razón, quizá no salve a todas y tal vez no haga mucha diferencia, pero yo hice la diferencia por esa que acabo de lanzar al mar, a esa en específico, le di una oportunidad más de vivir…»



© Elvis Dino Esquivel

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La clásica distancia



«Tenemos que luchar, sufrir, para que esto perdure... olvidémonos de la distancia...» dije silenciosamente, «la distancia solamente será una prueba de que tan lejos nuestro amor puede llegar...» Podríamos sobrevivir con cartas, e-mails, y silenciosas llamadas telefónicas, de las que duran un instante. Los meses no importan, los días son los que no aguanto, cuando las horas se convierten en minutos y estoy un segundo lejos...


Abramos nuestros corazones y mantengamos la esperanza, hay que pretender que estamos cerca: ¿Recuerdas cuando nos conocimos? Sonreías al mirarme a los ojos, ¿acaso todavía lo recuerdas? ¡deja de pretender que jamás te importe! Creo que ya no hay nada que se pueda hacer cuando todo está perdido ante la distancia...

Cuando todo lo que necesitamos es un milagro, es mucho que pedir cuando ya no hay atracción. Los kilómetros ya no se hacen cortos cuando hablo contigo. Cuando la química falla por los kilómetros... ya no hay nada que hacer cuando todo se acaba...

La realidad desmiente la teoría del amor de lejos: «No midas la distancia, mide mi amor...» pero tu amor se hizo corto con mi ausencia y tus sentimientos se fueron alejando. Aún existen los sueños, donde no existen las distancias y donde mi amor es tan inmenso que hace sentirme cerca de ti...



© Elvis Dino Esquivel
(Golfo Pérsico – Septiembre 2006)


Imagen: Mario Sánchez

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¡Entierra a tu muerto!



I

Disfruta otros besos, otras caricias y llámale amistad:
ignoré los rumores, mas tu silencio hablaba por sí mismo,
me creíste ciego y sordo por estar tan distante,
navegué el infierno para saber que la distancia
no me hacía ingenuo ni sordo ni mucho menos ciego…

Rogué para escuchar todos esos secretos
que eran mejor que se quedaran en silencio,
para tu desgracia, ya es demasiado tarde:
la verdad ya reina en todos mis pensamientos,
¡maldición! Ahora ya no puedo optar qué pensar, 
pero mea culpa, mea culpa por escuchar…

¿Por qué besaste a ese hombre que de ti se reía?
Hubieras ahorrado esos besos para mí, ¡yo te quería!
Ese lascivo hombre solamente tu cuerpo usaba,
¡yo sentía eterno amor cada vez que te besaba!
Él lo que buscaba era sólo su placer,
¡yo lo que buscaba era sólo tu querer!

II

Estaba distante pero ya estoy de regreso.
Dices que extrañas la forma que te acariciaba,
luego me preguntas que por qué ya no te beso,
¡porque ya no eres la misma que yo antes amaba!

Hoy me has dañado, me has matado en vida,
arrastra mi cadáver en la vil memoria tuya
y entierra a tu muerto cuando el sol huya:
¡la noche perdona… pero la conciencia no olvida!

Acércate a la fosa y entierra tus mentiras,
¿ya para qué lloras cuando me miras?
No obstante, si hoy es mucha mi suerte…
¡también tú, mentirosa, entiérrate hasta la muerte!


© Elvis Dino Esquivel


Imagen: marcin0991

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Sin título



Para mi hermano Ali
al amor de su vida...

Cuando el sol se esconde, cuando se oculta el día,
y cuando la noche extiende su manto sagrado,
mi corazón sonriendo te llama con alegría:
¡y tú te asomas en el fondo de la memoria mía,
como una estrella blanca sobre un cielo nublado!


© Elvis Dino Esquivel

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Ayuda al indigente

«Cuando los demás te observan
das al indigente ayuda.

Recuerda:
la limosna secreta
poco habla y dice mucho más...»


© Elvis Dino Esquivel

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¿Algún día te fuiste?

Reviviste en mi vida. Semanas atrás resucitaste de lo más profundo de mi memoria. Eras la que robaba mis suspiros, con la que antes soñaba que me regala una sonrisa y por la que antes moría por intercambiar palabras. El destino un día me aparto de ti, nunca gocé ser el motivo que provocará una sonrisa, pero era feliz en respirar el mismo aire. Si un día nuestros ojos hubiesen chocado accidentalmente, esa fracción de tiempo hubiese quedado tatuada en mi memoria.

Hoy te vuelvo a encontrar. Hoy entiendo que jamás te fuiste, tal vez te fuiste físicamente, pero tu recuerdo siguió. El aire seguía su rumbo y en las noches las estrellas brillaban igual, nada cambio, pero en cada suspiro, en cada noche te recordaba, no me imaginaba momentos jamás vividos, mas en cambio recordaba cada segundo en el que me hacías suspirar.

No era tu admirador secreto, y no quería ser tu pretendiente, más bien quería ser tu ángel guardián, le pedía a Dios para que me diera el poder suficiente para poderte cuidar y proteger, y le pedía para que por “accidente” un día me llegaras hablar. No vivía sólo de pensarte, vivía de verte, aunque fuera a la distancia. En la escuela cuando te veía llegando por la entrada, eras mi sol haciendo su aparecer en mi día, ¡eras mi amanecer! Y cuando no te veía en los fines de semana, cuando caminaba por la calle, cada rosa que encontraba, te veía a ti. En las noches, cuando miraba la luna, te estaba mirando. Sé que la luna es sólo un astro sin vida, para aquel que lo ve en sentido común y lógico, pero cuando uno está enamorado nada tiene que ser común o lógico.

Ahora siento que te he conocido toda la vida. Lo que antes parecían sueños, hoy es realidad, hablarte es fácil, escribirte esta carta es lo difícil. Seguiste tu vida, te enamoraste, cultivaste amor y de esa semilla cultivada nació una flor, que dio una nueva razón a tu vida. Yo también seguí mi vida, me perdí varias veces en medio de bosques donde no encontraba la salida, y cuando al final salía, me di cuenta que no había sido necesario perderse.

Si un día juntaras tu camino con el mío, no nos perderíamos. Juntos caminaríamos para seguir aquella ruta que lleva a una feliz destinación. Donde habrían barreras y varias desviaciones, pero juntos decidiríamos que rumbo escoger y si nos llegáramos a perder, sabrías que no tendría nada de malo regresarse para volver a comenzar. El camino no es difícil, difícil es no cansarse, pero para eso está la paciencia, y si desearas descansar o irte por otro camino, te dejaría ir, ya que sería feliz con el solo hecho de haber caminado contigo.

Tienes una flor plantada y todo está bien, pues me gustaría a tu lado verla crecer. No quiero reemplazar al que la cultivo, mas en cambio quiero demostrarte que no es necesario haber sido el agricultor para saberla regar.

Lo que en resumidas cuentas te quiero decir, que si un día me dieras la oportunidad de brillar contigo, a tu lado intentaría cada día hacerte brillar más. No soy como todos los otros cuerpos celestes que brindan un brillo falso, como el cometa que brilla mientras pasa por su rumbo, pero luego se va y nunca regresa. Nuestros corazones serían dos soles que darían calor a un mundo llamado amor.

Hoy estas aquí de nuevo, en el lugar que nunca dejaste.


© Elvis Dino Esquivel

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¡Eres el astro que me saca de orbita!


¡Mirada de estrella naciente,
no evites el contacto visual
con la galaxia que
encierran mis ojos!

Soy un solitario astro
que necesita su estrella...
¡Déjame orbitar eternamente,
en tu parábola invisible!

¡Sácame de trayectoria, atráeme a ti!
¡Devórame con tu fulgor infinito,
y llegaré a tu seductora órbita
como cometa perdido!


© Elvis Dino Esquivel



Imagen: Joe Jesus

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Únicamente eres inspiración


Escribir sobre ti en este papel
una extraña fría sensación deja,
al escribir, mi escritura refleja
la razón de por qué se riza mi piel…

Te escribo con sentimiento blando,
con tanta inspiración dominando
en mi cabeza… las ideas yacen
y luego en escritura se hacen…

Eres la bella mujer que me inspira
a escribir versos. Eres de mi jungla la leona
que domina, reina y carga la corona,
y que impone autoridad aun cuando respira…

Eres reina de mi palacio,
que entre riquezas y poder rondas.
No te preocupes, también te doy tu espacio
para que un rato de mi mente te escondas…

No voy a olvidar que las rosas más finas
son entre las más problemáticas,
ya que a pesar de ser de las más aromáticas,
¡también cargan espinas!

Eres una planta tan misteriosa,
a pesar de tu ríspida textura,
tienes un botón de rosa
que guarda belleza pura…
No por ser atractiva tengo que escribir
acerca de tu looks. Sólo tengo que describir
tu personalidad que fluye de lo más natural,
ya que me encanta la mujer que es original…

Una aclaración: no soy un poeta
de poemas glorificados,
soy sólo soy aquél que suelta
los pensamientos guardados…

Tranquila mi mente va
paseando en bosques de dolor;
jamás me perderé porque mi amor
propio siempre sabe dónde está…

Y no te extrañes si yo al fin
no caigo rendido a tus brazos,
ya que tal vez eres sólo el jardín
donde se dan los rechazos…

Ya de depresión no me enfermo
ni mucho menos a mi corazón engaño:
¡ya en aguas puras me baño
y en colchones cómodos duermo!

Ya no me importa que el alma mía
se llene de ilusión completa,
ya que la inspiración del poeta
es lo que hace la poesía…

Si creíste que me inspiraría con tu aroma,
ya de nada sirve tu esencia,
si lo que más da influencia
¡es lo que siempre se desploma!

Ahora entiendo que el corazón en ruina
es donde el sentimiento triste se hace,
¡y es por eso que la flor nace
con una filosa espina!

Entiende que hoy sólo me inspiré en ti,
olvídate ya de todo espejismo:
¡yo no sólo valgo por lo que hay afuera de mí
sino por todo lo que hay dentro de mí mismo!


© Elvis Dino Esquivel


Imagen: Pixelnase

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Golfo Pérsico


A Christian M. Beltrán

¿Aún sientes en la profundidad de tu alma
ese absurdo ardor patriótico del cielo
que te incomoda dormir y soñar en calma?
Duerme marinero que el sueño es vida:
deja que tu orgullo continúe en duelo
y siempre desea, con fe dormida,
volver a pisar el rígido suelo…

Maldita guerra que torna en negras arenas
al inmenso mar. ¡Al mundo le importas poco!
¿Acaso habrá mayor tempestad que tus penas?
Mantén la frente en alto. Deja mientras tanto
los cobardes yihadistas te llamen loco,
y muéstrales tus armas en vez de llanto…

Tranquilo, que al fin la gran idiotez humana
te librará en su burla las ganas de vivir:
¡marinero, tu realidad vendrá mañana
pero antes tendrás que combatir y sufrir!

Golfo de gobiernos idiotas.
Golfo del combatiente oculto.
Golfo de las guerras remotas.
No llores: ¡su llama de insulto
no se apagará con tus gotas!

Jamás te escondas de ese golfo idiota,
ignora su absurda guerra y su clima,
¡porque a tu cuerpo ni a tu alma derrota!
Aunque tenga aires históricos de grandeza,
recuérdale que tu libertad se aproxima
y que te marcharás con ilustre firmeza
de sus negras aguas de amargura…

Al evacuar ese golfo cruel, sonríele:
la sonrisa de la libertad perdura;
recuérdale al golfo que lo daña todo,
que ya no habrá marinero que vele…

La guerra en la vida es solamente un periodo:
todas las batallas que desatas a diario 
son un doloroso espejismo solamente,
que te tornan en el guerrero legionario
que combate para no perder su mente…


© Elvis Dino Esquivel
(Golfo Pérsico – Junio de 2006)

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Vivir es esperar


En la parada del autobús, un joven le comentó a su abuelo mientras esperaban el camión: «Maldición, ¡como odio esperar!»

-El anciano le respondió muy tranquilamente: «No te desesperes. La mayor parte de nuestra existencia la pasamos esperado por algo. Esta vida es transitoria, nuestro cuerpo es prisionero del tiempo, pero al morir nuestra alma es liberada en la eterna espera. Vivir es esperar... es hermoso vivir, es hermoso esperar.»


© Elvis Dino Esquivel

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Sin nada que hacer

Querida Ziba,

Ayer no hice absolutamente nada y fue maravilloso. Sin razón alguna, mi cuerpo se olvidó de la diaria actividad física y mental, y se quedó liberado en mi casa. El concepto de "tener vida" se desvaneció junto con la obligación social (y cívica) de ser productivo en la comunidad. No fue la tristeza ni mucho menos la depresión. No tenía planes, y no tenía ganas de hacer nada... pasé todo el día en reposo: hibernando quedó mi espíritu en cuatro paredes. No sentí nostalgia por volver a la rutina de vivir ocupado. Me liberé un poco. A pesar que tengo un poco más de dos décadas haciendo absolutamente todo lo que he querido, ayer la pereza me derrotó y no tuve más remedio que someterme a su ocio. Quisiese llamarle cansancio mental o físico, pero la vergüenza no me deja. Soy un flojo ocasional, porque si fuese vocacional, residiría en el Tibet junto a los monjes Bhikkhu, que sin hacer nada, contribuyen espiritualmente al mundo. No hice absolutamente nada ayer y fue maravilloso... hoy lo reflexiono y escribo, ya mañana regresaré a mi "labor" de ser productivo.

Un abrazo espiritual,
Dino

 P.S. No hay nada de malo no hacer nada... peor es hacer mucho y no lograr nada.

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Sueño tonto


A Gabriela Bucio

I

Creo estar enamorado de mi sueño:
No hay duda alguna en el anhelo flotante
de mi inocente amor. Mi sueño es tan tonto
que en su profundidad se imagina tu diseño
de perplejidad misteriosa y fascinante,
sin embargo el caluroso viento de la realidad afronto
y rompe el sueño, regresándome a la realidad distante…

No soy aquel hombre que se enamora 
de la figura perfecta: sólo soy un fantasma
que tras otro fantasma va, como la aurora
tras la noche pasajera que huye al beso
deseoso del sol. Este sueño me entusiasma,
con tal de verte un instante, a dormir en exceso…

II

Ya que es tonto mi sueño, en el entrego
todo mi cariño, porque lentamente destila
de un corazón que quedo ciego,
la contaminación de su pupila…

Despierto, sufro y gozo: mi padecimiento
es como el de la flor que, al fin cortada,
expulsa sus aromas al voluble viento
y se muere en las caricias de la nada...
No adoro de la mujer sólo su anatomía,
porque la apariencia a la mente descontrola:
la materia sin alma está vacía;
y el alma sin materia sobrevive sola…

En mi sueño viajo por el mundo como loco,
buscando a una mujer que nunca encuentro;
siento que el mundo real es poco,
ya que busco lo que añoro aquí adentro…

III

Ya sin odio ni amor, me siento perdido,
la sonrisa borrada y seco el llanto,
una rosa en su recuerdo planto
y prosigo mi sueño ininterrumpido…

¿Para qué despertar? Ya el sueño
se olvidó de toda la realidad;
quien mejor que yo para ser el dueño
de todo lo que te cause felicidad… 

Pero cansado ya de este sueño tonto,
donde jamás te llego a ver;
ahora te quiero dejar saber
que espero que nos veamos pronto…


© Elvis Dino Esquivel (Lisboa, Portugal – Noviembre de 2006)

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Tus ojos son mi cielo


A Roxana Navarrete

Dicen que el espacio es oscuro y frío
para aquél que lo ve en pleno suelo,
pero yo en tus ojos veo mi cielo
¡qué es hermoso y todo mío!

¡Tus ojos son conquistadores!
Existe un Dios para aquél que dude
¡ya que en tu linda mirada pude
ver su reino en esos ojos soñadores!

Nunca llores mi amada,
aún detrás de esas lágrimas,
hay una bella mirada.
Aunque dolor imprimas,
ni tu tristeza ni tus enojos
pueden contaminar tus bellos ojos…

El sol en tus ojos inspira el amanecer
y tus ojos son el brillo de la luna en el anochecer;
y así detrás de tus pupilas bellas
¡hay un cielo lleno de estrellas!


© Elvis Dino Esquivel

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