¿Es muy triste morir?


¿Es muy triste morir? No, gente mía:
Morir sólo es dormir, y el sueño es bello
cuando se sueña amores y alegría
del espíritu al célico destello...

Morir es descansar, cerrar los ojos
al mundo del sufrimiento y de la materia,
para después abrirlos sin los enojos
que aquí nos dan la vida y la miseria...

Morir es elaborar un paraíso
de amor y felicidad que uno alcanza;
es lograr la promesa que nos hizo
el toque divino de la esperanza...

A quienes sufren mucho y mucho lloran
ese sueño feliz les manda el cielo;
Y también a las almas que se adoran,
porque amor es llorar y es un consuelo...

¡Y dormir es tan pacífico, cuando llega
del ángel piadoso la bendita mano
a cerrar nuestros ojos y que pliega
sus grandes alas al hogar lejano!

¡Es tan hermoso dormir tras la fatiga
y encontrar lo que busca el alma inquieta
en el ignorado mas allá, que abriga
el bello paraíso que presagió el profeta!

No le temo a la muerte; cuando venga
quizá mi labio pálido sonría,
mientras su mano palpitante sostenga
desanimada e inerte la cabeza mía...

Es muy cierto que la muerte cuando llega
colma un hogar de desconsuelo y de amargura;
pero la fe y la esperanza nunca le niega
el prometido paraíso al alma impura...

Yo no temo a la muerte, yo la ansío
como a la sedienta cristalina gota,
como la noche a la luz, como el rocío
a la flor que en soledad arde y explota...

¿Irás a mi entierro verdad? Irás con flores
a leer el poema que en mi tumba aún escribe;
pensando en mi historia y mis dolores,
sonriendo al verme del tormento ya libre...

¡No coloques en mi tumba solitaria
ni piedras ni arreglos que pesen tanto!
Sólo quiero un ramo y una plegaria,
pero no tu dolor ni mucho menos tu llanto...

– El maldito olvido… eso me asusta,
porque la oscura muerte es el olvido –
No me olvidarás por una causa injusta,
¿O acaso el ave olvida su antiguo nido?

No, porque entonces dormiré lloroso
por la pérdida y la gloria que uno alcanza,
y no puede ser ficticio y engañoso,
el toque divino de la esperanza...

¿Es muy triste morir? No, yo presiento
que si ese sueño nuestros ojos cierra,
se abrirán en el alto firmamento:
¡Para aprender dormidos a valorar la tierra!


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: The Fountain

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