Golfo Pérsico


A Christian M. Beltrán

¿Aún sientes en el fondo de tu alma
ese desgraciado ardor del cielo
que te incomoda dormir en calma?
Mejor duerme marinero, que el sueño es vida:
Deja, deja que la vida continúe su vuelo;
y siempre desea, con fe dormida,
volver a pisar el rígido suelo...

Maldito golfo que torna en arenas
al inmenso mar. ¡Le importas poco!
Pero, ¿qué mayor tempestad que tus penas?
Deja, deja que en tanto
los compañeros del barco te llamen loco,
y muéstrales indiferencia en vez de llanto...

Tranquilo, que al fin la estupidez humana
te librará en su burla las ganas de vivir:
¡Tu realidad vendrá mañana,
pero antes tendrás que sufrir!

Golfo de la guerra de idiotas;
Golfo del guerrero oculto;
Golfo de regiones remotas...
Nunca llores en él: ¡Su llama de insulto
no se apagará con tus gotas!

Si te llama cobarde el golfo idiota,
ignóralo, que es imaginario su clima,
¡porque a tu cuerpo ni a tu alma derrota!
Aunque tenga aires de grandeza,
recuérdale que tu libertad se aproxima,
y que te marcharás con firmeza
de sus aguas de amargura...

Cuando te marches del golfo sonríele,
que la sonrisa de la libertad siempre perdura;
demuéstrale al golfo vil que lo daña todo,
que cuando te vayas, ya no habrá quien lo vele...

Recuerda que esto en la vida es sólo un periodo:
las batallas que desatas a diario
son una alucinación solamente,
que te convertirán en el guerrero legionario
que luchó con su corazón pacíficamente...


© Elvis Dino Esquivel

(Golfo Pérsico – Junio de 2006)

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