Adiós



Me despido. Ahora me lleva el destino
como inanes hojas que el viento arrebata;
¡Pobre de mí! No tienes idea, ingrata, 
lo que padece este pobre corazón…

Mis inocentes ojos no sabían llorar
ni sabían de las noches de tortura;
solitario aún sollozo con amargura
este férvido y vanidoso deseo…

Y no he encontrado consuelo en mi vida,
¿quién podrá consolar mis vanos dolores?
¡Qué me importa del vil mundo los colores
si mi maldita vida es tan gris sin ti!

Viajaré desapercibido a tu casa
a mendingar ese calor de tu fuego:
¡Arrodillado, maldita mía, te ruego
qué por lo menos hoy te acuerdes de mí!

Me largo a una ignota patria distante,
a una vil región donde nadie me espera,
donde será insignificante que muera,
donde ninguna alma por mi velará…

El vulgo y tú seguirán con sus festejos
en sus discotecas, desmadres y amores;
Se cerrarán los pétalos de las flores,
que ya de mí ni en la distancia hablarán…



© Elvis Dino Esquivel


Imagen: Lady Amarillis

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