Antes de partir


Antes de partir… mi alma me advierte
que callada, inesperada y fiera,
como si la muerte me siguiera,
tu recuerdo me seguirá, ¡maldita suerte!

¡Por ti me voy y me voy sin verte!
¡Qué triste vivir como si no existiera!
¡Qué triste viajar con mi mente prisionera
ante la idea de que jamás podré tenerte!

Tan feliz fui cuando pensé que te tenía,
hoy me ignoras y, al sentirme insignificante,
partiré a un destino donde pueda llamarte mía…

¡Y cuando me encuentre distante
sufriré pensando en eterna agonía,
que sonreirás en los brazos de otro amante!



© Elvis Dino Esquivel


Imagen: Octobre Rouge Digital Art

Dios enamorado


Un elogio a la mujer

En tu cabeza se aprecia una aureola
de brillante luz. A tu cuerpo se suma,
una colosal esencia que perfuma
aquella luna que pasea sola…

Impregnado en tu corazón de oro,
tienes en tu noble alma un tesoro
que sólo un afortunado hallaría
¡Solamente en mi fantasía inquieta
puedo, con mi etiqueta de poeta,
describir tu grandeza en una poesía!

Si en una noche estrellada,
quisiera Dios con impresiones
mostrar su grandeza incomparada,
te mostraría a ti, base de inspiraciones…

Sin duda, Dios te creó a su altura.
No sólo tu perfecta hermosura
pero tu gran forma de ser demuestra
¡Qué de Dios fuiste obra maestra!

Dios estaba enamorado al crearte,
de evidencia sólo basta mirarte,
porque como tú no hay ni habrá ninguna
¡Todo lo que Dios vio, de tu figura,
a un lado se apartó de tu escultura,
para poderte apreciar como a la luna!

En su mente, tu grandeza ha dejado
una creación llena de emociones,
ya que en ti siempre quedará grabado
el producto de sus ilusiones…



© Elvis Dino Esquivel

Imagen: di3sel

El amor veterano


¿Por qué, señora, con severa mano
cerráis el camarín de los amores
si hay notas de cristal en el piano
y en los jarrones de alabastro flores?
- Manuel Gutiérrez Nájera

¿Por qué dices que tu época ya expiró,
aquella en la que morías por amar?
¿Acaso se evaporó el agua del mar
donde tu principiante amor naufragó?

Son siempre los otoños del amor
los que ofrecen los frutos del placer,
por eso es que yo anhelo en la mujer
más el fruto que ofrece que su flor…

Quizás las simpáticas mariposas
de tu ingenuidad estarán muy lejos:
mas los sentimientos no se hacen viejos
menos el corazón de las diosas…

¿Por qué a tu intelecto, cuerpo y alma acosas
con tan abismal e incoherente idea?
Entiendo que ninguna mujer desea
de la edad sobrellevar todos los daños,
mas no dejes que te pesen los años…

Ya que firme tu hermosura
con rigidez de diamante,
promete a cualquier amante
una fruta muy madura,
que brinda un nuevo retoño
¡A la belleza de otoño!

Me interesan mucho más las mujeres
que acarician esa etapa madura: 
recuerda que un otoño de hermosura
siempre dará frutos de placeres…

Me fascinas tal y como ahora eres
más que como pudiste ser un día:
Hoy alcanzar tu cariño sería,
para el individuo que te enamora,
la garantía de una productora
de besos que alimentan de alegría...

El constante amor que de tu alma brota
proviene de tu corazón maduro,
como el vigoroso acero de duro
pero delicado cuando explota…

La autoridad de tus ricos labios
se hará sentir en tus besos sabios:
ya que tus besos no son iguales
a los besos que otros labios dan
y todo porque en ellos están,
¡la experiencia de una eterna diosa
convertida en una dama hermosa!

El amor madura mas no envejece,
tal como un simple y diminuto arroyo
que cae al foso y cuando llena el hoyo
brota y en cuantioso río crece…

No olvides ni en tu sana locura
que el amor que hoy día a tu ente abrasa,
mas que el primero que olvida y pasa,
el último amor… ¡es el que dura!


© Elvis Dino Esquivel


Imagen: Vladimir Kireev

Agradecimiento eterno



Deus ex machina

Increíble mujer de misteriosa magia, 
su luz me guía y me refugio en su amor; 
el suave aroma de su pelo me contagia,
convirtiendo mi vida en un sueño encantador…

De las penas del mundo me defiende
y me aleja de las pesadillas del desierto;
Su amable persona me atiende
y me motiva a la vida, al bien y a lo cierto…

Existe un eterno Dios y por ella creo:
¡Mis sueños y mi esperanza de ella son!
La religión critico... mas yo en ella veo
el principio de la inmensa creación…

El destino fue quien me enseñó a quererla,
es una mujer única: ¡Ya que sabe transformar 
cada gota de llanto en una hermosa perla
y en un hermoso recuerdo cada pesar!

De mi etapa triste y solitaria,
ella en consuelo convirtió mi dolor: 
¡Recé con su fe mi primer plegaria
y amé con su corazón mi último amor!

Suele a veces negarme sus favores,
mas yo mis gracias sin parar le doy, 
¡A ella le debo las alegres flores 
que, hasta marchitas, me consuelan hoy!

La angustia de la tierra no me importa
ya que su encanto me hace reflexionar:
¡Ella me dice que la vida es corta
y que hay que vivirla sin cesar!

Mi sola ambición es ser digno de ella,
acariciar su amor y llenarme de su alegría:
¡Quiero ver su brillo en mi solitaria estrella
ya que su mágica luz hace brillar mi día!



© Elvis Dino Esquivel


Imagen: di3sel-d392iof

¿Qué es la vida?


Cuando en el oscuro firmamento
veo aparecer cientos de astros brilladores,
y otros miles que en un momento
brillan con sus preciosos resplandores...

Y buscando la respuesta a la vida en mi pensamiento,
volteo a mirar al cielo y pregunto a los brillantes seres:
– ¿Qué es la vida, que es, brillantes luces bellas?
– ¡La paradoja! Me responden las estrellas...

Si al renacer la hermosa primavera
vuelve verde el mundo con alegría;
Entonces el rio, el bosque y la pradera
son los aromas, las luces y la harmonía...

Cuando en jardín se convierte la ribera
y el bosque en viviente poesía,
– ¿Qué es la vida? Pregunto a sus seres,
– ¡El cambio! Me responden las flores...

Pero, si al mirar tus ojos, vigila

el bosque al astro su luz preciosa;
Si viendo todo el cielo en tu pupila,
alucinante por ti, mi alma curiosa
– ¿Qué cosa es la vida? pregunta obsesionada,
– ¡El amor! Me responderá tu mirada...



© Elvis Dino Esquivel

Imagen: The Fountain

La perdí en una mirada


La perdí en una mirada, huyó de mí en un beso,
tan próxima como el ocaso, su ausencia llegó
arrastrándome al confín del insomnio de la soledad...

Yo aquí solo, perdido y oscuro como el crepúsculo,
sollozo sin sollozar su sombra que me sonríe,
tan próximo estoy al olvido que solo en él, olvido...

¡Qué suplicio el declive del amor que florece,
qué final del amor que jamás se concreta!
Vaya que su ocaso duele y remoto estoy del alba...



© Elvis Dino Esquivel
(Madrid, España - Febrero de 2013)

Imagen: Salvador Dalí

Cuenta conmigo...

Para Christian M. Beltrán
a su amada Alexandra

Te vi llorar, y tus cristalinas lagrimas
rodaron en mi mejilla, ángel mío,
como ruedan de la suave rosa
las gotas del rocío…

Te vi sonreír, y tu mirada hermosa
a la brillante luna provocó sonrojos,
ya que es tan pacífico, natural y bello
el brillo que desprenden tus ojos…

Como el otoño en el solitario jardín
seca a su paso todas las flores;
así cambia tu sonrisa en un instante
al compás de tus dolores…

Por eso sonrío cuando alegre sonríes
y por eso lloro cuando afligida lloras:
no te preocupes amada compañera mía,
que conmigo contarás a todas horas…




© Elvis Dino Esquivel

En versos te fuiste...


«¿Comprendes ya que un poema
cabe en un verso?»
Rima XXIX – Becquer

A C.S.B.

Fuiste mi musa. Pero, ¿en qué lindo verso
podré describir tus facciones de diosa?
Si en estas líneas te doy mi universo,
¿Qué más podré escribirte, musa grandiosa?

Si la poesía se atreviera un día,
sobre este papel que guarda tu hermosura,
describir de una diosa la figura
¡con describir tu apariencia bastaría!

Fuiste mi musa. Pero, sin alegría, sin gloria,
sin aspiraciones, sin identidad verdadera,
sin porvenir claro, sin fe y sin esperanza entera:
¡dará igual que seas pasado o que seas memoria!

Si no existiera el cielo o infierno, ¿qué poderío
tuviera mi fe sobre tus sentimientos humanos?
Y si no existieran ni los lagos ni los océanos,
¿dónde desembocaría este caudaloso río?

No lo sé, pero, pobre de ti que en versos te fuiste,
en versos viviste y en estos versos te perdiste.
Toda inspiración del poeta proviene de su alma,
mas tu robaste la mía y lo tomé con gran calma
porque muy bien sé que el verdadero amor no existe…

Con mis versos te fuiste, con pena y gloria,
mas tu evidente huella en mi escritura aún me hiere
y me has tatuado un recuerdo en la memoria:
Como una flor que se marchita y se consume
prisionera en una botella, cuando muere
deja la botella oliendo a su perfume…



© Elvis Dino Esquivel
(Golfo Pérsico – Julio de 2006)

Imagen: Nate Holga

El ocaso de Lauriane


En la última alborada autumnal, Lauriane subyugó la modorra y al fin logró abrir sus fatigados ojos tras un sueño que involucraba deidades teniendo orgías en un laberinto. Sintió vida en su abdomen, el cual tocó y arrulló suavemente como si se tratara de un delicado terciopelo y vociferó aterrada, “¡Dios sacro-santísimo, estoy embarazada! ¿Quién podrá ser el padre?” Sucesivamente sería de nueva cuenta víctima del sueño, más por el desasosiego que por el cansancio de la carne: Lauriane era virgen, atea e indiferente al conocimiento. Aquel día durmió hasta el ocaso.
A Thierry Zenon

© Elvis Dino Esquivel
(Madrid, España - Octubre de 2012)

Imagen: Jeanloup Sieff

Un recuerdo que dura


Y no es verdad, dolor, yo te conozco,
tú eres nostalgia de la vida buena
y soledad de corazón sombrío,
de barco sin naufragio y sin estrella.
—Antonio Machado


Pasó el tiempo de alegrías y de gloria
como una nube que lluvia carga;
Y, en el presente de mi pobre historia,
los recuerdos que guarda mi memoria
tan sólo glorifican la verdad amarga…

Las memorias, como fantasmales visiones
que suaves luces de placer derraman,
son la fuente de las inspiraciones,
que escriben sin cesar los corazones
que se buscan, se atraen y se aman...

Y al cruzar escondidas por mi mente
esas sombras misteriosas del pasado,
¡Cuántas veces tu nombre dulcemente,
como la compañía de un alma ausente,
increíble consuelo a mi tristeza le ha dado!

¡Para mí, tu memoria es lo que al día 
la luz solar que de sus rayos lo baña!
Quererte y recordarte es mi alegría, 
pues me une a ti la deliciosa simpatía:
¡Porque la amistad del alma jamás engaña! 

Como una estrella, tu nombre es en la historia
de mi humilde e infortunada vida;
Y con su luz deleita la memoria
de aquel tiempo en que deseando gloria,
tan solo tu amistad no vi perdida…

Como mi ángel guardián, siempre tuviste
en tus suaves labios algún consuelo; 
Y al observarme pensativo y triste,
cuando mi escrituras se dirigían al cielo,
tu positivismo con mi pesimismo siempre uniste…

¡Por eso con toda el alma te bendigo, 
estrella de mi bien, consuelo de mi llanto! 
¡Por eso sin cesar sueño contigo 
y grata y pura tu memoria abrigo
en mi fiel corazón que te ama tanto! 

No todo muere en esta tierra ingrata,
donde las horas que se viven se cuentan
por los sueños que la tristeza nos arrebata:
¡Las ilusiones que el dolor nos mata,
como en su cielo, en la memoria alientan!

El recuerdo es la semilla de la vida
cuando uno perdido avanza;
Cuando se llora la ilusión perdida,
en nuestro corazón con dolor se anida
la difunta indiferencia de la esperanza...

Las agradables ilusiones ya pasadas,
como en un santuario, en mi memoria viven:
Queridas siempre y siempre adoradas,
¡Mi recuerdo es el cofre en que –guardadas
sus cenizas de amor– devoción siempre reciben!


© Elvis Dino Esquivel


Imagen: The Siren Sound

Duele amar y luego olvidar



“After she left, Ray let himself go.”
Ray in Reverse – Daniel Wallace


Después de meses de amor, el desenlace llegó 
en un restaurante vacío sin nadie comiendo;
Sentados en la esquina, consumimos un trago…
Disimulando la presión y evitando el dolor,
contamos lentamente los eternos segundos:
Más motivos existen para concluirlo todo
que excusas para seguir juntos… y lo sabemos.
Bastante decimos sin siquiera abrir los labios
¡No me pidas que evite que tus ojos lloren!

Pasan de las tres de la madrugada y yo sin sueño,
y este es una costumbre que no he podido cambiar,
eres mi única compañía y me haces sentir solo:
Mis manos tan cerca de tu rostro, sin poderte acariciar;
mis labios tan próximos a tus labios, sin poderte besar;
mis ojos enfocados en tus ojos, evitando llorar;
tu silencio es ruidosamente dulce que se puede escuchar…

Te levantas y con tanto dolor te despides llorando,
comienza la lluvia en mis ojos, ya no te volveré a ver.
Te seguiré amando con prudencia por un tiempo, un periodo,
pero jamás de ti, mientras respire, me podré olvidar…

Deambulando por la calle te intento llamar,
te llamo del celular pero pierdo la señal,
la batería está sucumbiendo como la noche.
Luego encuentro desesperado un teléfono público
y utilizando mis últimos míseros centavos,
llamo y me llevas directamente al buzón de voz:
Con el corazón roto y sin un vil centavo,
sé que no me retornarás la llamada…
Ya nada importa, ya que por la madrugada
estaré en Michoacán o un lugar así…

La oscura noche se va aclarando,
como el obvio final de esta historia…
La luna se va perdiendo en la claridad del día.
La luna también está sufriendo,
los dos estamos rogando por el amanecer,
rogando por desaparecer…

Llego al aeropuerto con poco equipaje en mano,
evitando mirar atrás para evitar el llanto,
¿cómo puedo huir tan lejos de aquí, si lo que tanto
quiero no lo llevaré conmigo? El amor fue en vano…

Y me pregunto desesperadamente:
¿Dolerá más amarte que morir?
Si hasta el día de hoy duele a muerte amarte,
¿Acaso un día lograré olvidarte?
¡Contigo aprendí lo que era vivir!

Los bellos recuerdos que en mi corazón quedan,
ahora son los que poco a poco me envenenan,
ya lo siento en mis pulmones:
Ahora doy mi último gran suspiro
y sonriendo dejo de respirar…


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: Josh91

Tus desdenes


En el fondo de mi pensamiento
cuando duermo, siento como de tu flor
llega su dulce fragancia al aliento
de mi alma, contagiándola de amor…

¡En los ojos tuyos, mi ángel risueño,
nunca de la noche me falta la luz;
con tu imagen llenas mi inquieto sueño
y siempre me sueño clavado en tu cruz!

Somos la guerra, mi musa hermosa,
del amor que dura y del amor que fue:
¡Tú eres una persona muy orgullosa
y yo mentiroso no soy y olvidar no sé!

¡Tú eres como el ave que en la noche fría, 
contra el viento, abrigo le pidió a un servidor, 
y que luego huyó a las luces del naciente día, 
olvidando al nido que le dio calor! 

¡Yo soy el engaño, que por amorío, 
prestó a la mujer su abrigada paz, 
y ahora sanando triste en mi nido frío, 
sueño con el ave que voló fugaz!

Ni por más que agites las alas que tienes,
mi apasionado incendio nunca apagarás;
¡Cuanto más violentos soplen tus desdenes,
mis anhelados deseos crecerán más!



© Elvis Dino Esquivel

De noctem en noctem


I roll myself upon you as upon a bed,
I resign myself to the dusk.
—Walt Whitman: The Sleepers

I

En noches como estas su recuerdo me devora,
una inquietud extraña me amarra el corazón.
Sin nada que hacer… ¡maldita sea la hora
en que la luz del día mi mente iluminó!

Esta noche sus caricias me vinieron a recordar
que maldito sea el momento que en mágico embeleso,
cuando mis labios recibieron su primer beso,
que imbécilmente mi débil ser comenzó a ilusionar…

Esta noche nadando en el lago… muero de sed.
Te miro y me aborrezco. Ya no te podré llamarte mía.
Ahora que te hallas al otro lado de la pared,
podría decir que… ¡maldita suerte impía!

II

¡Qué deleite tenerte entre mis brazos
y sentir tu corazón latir junto al mío!
¡Cuántas noches largas entre amorosos lazos
hubiera calentado tu cuerpo del frío!

Quiero esta noche mis labios secos poner
en tu encendido rostro; mientras ansiando delicia,
quiero tus alientos, tus suspiros y tus lagrimas beber
en prueba de mi misteriosa sedienta caricia…

Siento mi vida deslizándose con horrible calma
hacia el desierto de la vasta soledad…
sin esperanza, sin fe, se hunde con frialdad,
llevándose consigo mi marchita alma…

III

Me encanta ver las nubes grises en los cielos
hartas de cargar con las penas que tienen que sufrir;
Me encanta ver los campos sin flores y sin arroyuelos
de las ásperas montañas donde te he de perseguir…

Me encanta ver con delirio la batalla a muerte
de los combatientes de la guerra que Dios comenzó,
y luego ver tendido sobre la tierra, inerte,
aquel a quien la bala del otro atravesó…

Me encanta de la noche sus tenebrosas tinieblas
y de un mar embravecido su agitación ver;
y de la ignorada costa solitaria por las nieblas
mirar cómo se despide el marinero de su mujer…

Me encanta ver pesares más grandes que los míos,
y ver como brota de mi alma el llanto ya congelado:
En esta noche fría, mis llantos serán caudalosos ríos,
¡qué se congelarán con la frialdad de mi ser más amado!



© Elvis Dino Esquivel

Imagen: Sergey Vlasov

La inmortalidad de tus ojos

A Roxana Navarrete

De la belleza los ojos radiantes
son su mejor atractivo y el que más perdura:
¡Sólo la muerte mitiga la claridad pura
de esos eternos candiles candentes
del santuario célico de la hermosura!

Cuando los labios, y el cabello,
el pecho, la cintura y la tez,
las suaves manos, y el cuello
se consuman al atropello
que causa el tiempo y la vejez…

Cuando de la vida pierdas todos sus antojos,
cuando de tu belleza ninguna huella se distinga,
y de la edad sufras sus mayores despojos,
sólo quedará un atractivo que no se extinga:
¡Sólo con vida persistirán tus ojos!

Sobreviviendo triunfantes ellos
mientras con el tiempo se apacigua,
extenderán por lo tanto sus destellos
como entre escombros dos astros bellos,
como farol en una hacienda antigua…

No te atemorices de las arrugas imprudentes,
y los años que te faltan vivir no los cuentes;
pues cuando el tiempo caiga en sus abismos,
fascinantes siempre y destellantes,
siempre tus ojos serán los mismos…


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: Sergey Vlasov

La belleza duele


¿Por qué te agobias, si es hermoso cuando miras:
el desierto, el mar, el bosque, el mundo entero?
¿Por qué te ablandas si eres de acero?
¿Por qué te quejas cuando no suspiras?

¿Por qué entre nubes de amargura giras
si detrás de cada negra nube hay un lucero?
Porque únicamente el dolor es verdadero
y todas las bellezas son vil mentiras…

Cuando sólo se juzga con la mirada,
observamos el exterior solamente
¡Y así se convierte inútilmente
una alegre mujer en… una desgraciada!

Cuando el complejo sin querer sale,
en la misma belleza el dolor cabe:
¡Cuánta angustiada mujer no sabe
que sólo lo de adentro es lo que vale!


© Elvis Dino Esquivel

Imagen: Sergey Vlasov